VILLAS Y JARDINES

Villa Borghese

Villa Borghese es el parque municipal más famoso de Roma. En su interior se encuentra la Galería que lleva el mismo nombre, donde se exponen algunas obras importantes, desde las esculturas de Antonio Canova a las pinturas de Michelangelo Merisi llamado Caravaggio. Un poco más al sur, frente a la Plaza de Siena, donde cada año en el mes de mayo, se lleva a cabo la competición hípica de Roma, se encuentra el museo dedicado a Pietro Canonica, escultor y compositor nacido en Moncalieri en 1869.
En el mismo lado, a unos veinte metros, se sitúa el Silvano Toti Globe Theatre, construido en 2003 e inspirado en el modelo de Londres.
 
A la entrada del parque de Via Porta Pinciana se pueden alquilar bicicletas, tándems, bicicletas de montaña, mientras que a orillas del lago se pueden alquilar pequeñas barcas. A la altura del Galoppatoio, es posible subirse al globo aerostático, desde el que se puede disfrutar de un maravilloso panorama del casco antiguo.

En cambio, el Pincio, la parte adyacente a la Piazza del Popolo, es bastante famoso por su vista panorámica del Vaticano y Monte Mario. El itinerario va desde Piazzale Flaminio hasta la entrada principal del parque. En la cercana Piazza del Popolo la Iglesia de Santa María alberga un inestimable patrimonio artístico, desde Caravaggio hasta Pinturicchio. Se continúa desde Piazzale Flaminio, tomando el tranvía 225, que lleva al Museo Etrusco y la Galería Nacional de Arte Moderno.

Villa Medici
   
La villa, sede de la Academia Francesa, en Trinità dei Monti, fue comenzada en la segunda mitad del siglo XVI y adquirida en 1576 por el cardenal Fernando I de Médici. Los jardines que crecían a lo largo de los senderos bordeados de setos altos están decorados con estatuas, fuentes y sarcófagos.

Cuando en el siglo XVIII la villa era sede de la embajada de Florencia, durante las fiestas presentaban los espléndidos juegos de agua. Tras la extinción de los Médici, la villa pasa a ser propiedad de los gobernantes de Toscana y, más tarde, de Napoleón Bonaparte, que convierte el edificio en la sede de la Academia Francesa. Este edificio, abierto al público a partir de 1928, alberga exposiciones de arte.

Villa Doria Pamphili

La villa, que en 1971 se convirtió en el mayor parque público de la ciudad, es muy popular entre los amantes del footing y los dueños de perros. El núcleo más antiguo, en el número 183 de la Via Aurelia Antica, es el edificio llamado Villa Vecchia, que ya existía cuando Panfilo Pamphili la adquirió en 1630.

La villa nueva fue construida entre los años 1644 y 1652 por Algardi e Grimaldi,durante la época del papa Inocencio X Pamphili. A las salas de la villa, con una rica colección de frescos, se accedía desde la Via Aurelia 111. Estaban decoradas con una colección de estatuas, que hoy en día se encuentran en los Musei Capitolini. Los cambios, las ampliaciones de la villa y las nuevas construcciones continuaron hasta el siglo XIX. Tras los eventos bélicos que tuvieron lugar durante la República Romana de 1849, la villa fue incorporada a Villa Corsini y la entrada desde la Via di Porta San Pancrazio se convirtió en la entrada principal.

Villa de Este
   
Villa d'Este, La Villa de Este, obra maestra del jardín italiano, está incluida en la lista de UNESCO del Patrimonio de la Humanidad. Tiene una impresionante concentración de fuentes, nenúfares, grutas, juegos de agua y música. Constituye un gran modelo muy copiado para los jardines europeos del manierismo y del barroco.
Además, el jardín es muy apreciado en el extraordinario contexto paisajístico, artístico e histórico de Tívoli, que presenta tanto las preciosas ruinas de antiguas villas como Villa Adriana, como un territorio repleto de barrancos, cuevas y cascadas, vestigios de una guerra milenaria entre la piedra y las aguas. Las impresionantes construcciones y la serie de terrazas sobre terrazas traen a la memoria los jardines colgantes de Babilonia, una de las maravillas del mundo antiguo, mientras que la aducción del agua, con un acueducto y un túnel subterráneo, nos evocan la vocación por la ingeniería que tenían los romanos.
El cardenal Ippolito II de Este, tras la decepción causada por las fracasadas elecciones papales, hace revivir en la villa el esplendor de las cortes de Ferrara, Roma y Fontainebleau y hace renacer la magnificencia de Villa Adriana. Gobernador de Tívoli desde 1550, llevó a cabo inmediatamente la idea de crear un jardín colgante al estilo de la «Valle gaudente», pero solo después de 1560 se esclareció el programa arquitectónico e iconológico de la villa, diseñado por el pintor-arquitecto-arqueólogo Pirro Ligorio y realizado por el arquitecto de la corte Alberto Galvani.
Las salas del palacio fueron decoradas bajo la dirección de representantes del manierismo tardío romano: Livio Agresti, Federico Zuccari, Durante Alberti, Girolamo Muziano, Cesare Nebbia y Antonio Tempesta. Las obras estaban prácticamente terminadas a la muerte del cardenal (1572).
A partir de 1605, el cardenal Alessandro d'Este puso en marcha un nuevo programa de medidas para la restauración y reparación de los daños a la vegetación y los sistemas hidráulicos, así como para crear una serie de innovaciones para la disposición del jardín y la decoración de las fuentes.
Otros trabajos en los que participó el propio Gianlorenzo Bernini se llevaron a cabo entre los años 1660 - 70.

Villa Adriana
   

La Villa Adriana de Tívoli fue construida a partir de 117 a. C. por el emperador Adriano como su residencia imperial fuera de Roma. Es la más importante e imponente villa que se ha conservado de la antigüedad romana, tan vasta como Pompeya e incluso más (por lo menos 80 hectáreas).
Incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1999, la Villa Adriana comparte con muchos otros lugares arqueológicos famosos la paradoja de ser conocida y excavada durante más de quinientos años, sin dejar de ser en gran parte desconocida en su esencia.
Villa Adriana gozó de esplendor hasta la antigüedad tardía, después fue saqueada por Totila y se encontró con muchos siglos de olvido, durante los cuales se convirtió en «Tívoli Viejo», una cantera de ladrillos y mármol para la cercana ciudad de Tívoli, importante sede episcopal. A finales del siglo XV, Biondo Flavio la identificó de nuevo como la villa del emperador Adriano de la que hablaba la Historia Augusta. Al mismo tiempo, el Papa Alejandro VI Borgia promovió las primeras excavaciones en el Odeón, durante las que fueron descubiertas las estatuas de Musas, que se encuentran actualmente en el Museo del Prado de Madrid. Su fama fue consagrada por el Papa Pío II, que la visitó y describió en sus Comentarios.
A partir del siglo XVI, la Villa Adriana se convirtió en el objeto de numerosas excavaciones, todas destinadas al descubrimiento de tesoros (principalmente esculturas y mosaicos), el sueño de los grandes coleccionistas de antigüedades, en primer lugar, de Papas y Cardenales y, a continuación, de nobles romanos y europeos, sobre todo de ingleses.