Descubrir roma

Roma es maravillosa e inmensa. Fue y es caput mundi. Entonces, ¿qué podría recomendar a mis huéspedes para que se sientan como si ya estuvieran aquí, en el centro de la Ciudad Eterna? Un viaje sencillo y extraordinario, Via del Corso:la dirección de su suite.

Es mi paseo favorito, de Piazza Venezia a Piazza del Popolo, desde el Altar de la Patria a las obras maestras de Caravaggio. A lo largo de 1.500 metros, cada día veo más de 2000 años de historia. Y son edificios hermosos, museos, iglesias y, por supuesto, la calle, el recorrido, que en la época del emperador Augusto se llamaba "Vía Lata." En el 1466 Papa Paolo II decidió celebrar la fiesta del carnaval, y en particular la carrera de los caballos árabes desde entonces esta calle consiguió su nombre, de hecho, Via del Corso. Nombre que se mantuvo incluso después de la abolición de la carrera de caballos en 1883.

Me permite presentarle a sus "vecinos"? Empezamos con el quinto monumento en la Piazza Venezia, el Altare della Patria: desde su estupenda terraza se puede disfrutar de una vista espectacular de toda la ciudad. Luego, en el lado opuesto del hotel a su izquierda, Palazzo Bonaparte, la casa de la madre de Napoleón.

Seguimos? En frente y a la derecha, y ya está admirando las obras maestras de la Galería Doria Pamphili, una de las colecciones de arte más valiosas en Roma. Unos pasos más y ya está en frente de la magnífica Piazza Colonna - del nombre de la Columna de Marco Aurelio, erigida en 192 d.C. - y de Palazzo Chigi, sede del gobierno italiano. Gire a la izquierda y en un momento llegará al Panteón.

Si quieres seguir conmigo, llegamos a la intersección con Via Condotti. Un poco de compras o directamente un café en el Caffé Greco? Y después? Vale. Luego, continuando llegamos en frente a la impresionante Piazza del Popolo. A su izquierda Caffè Rosati, y los amantes de la película "Vacaciones en Roma" se pueden recordar de Audrey Hepburn y Gregory Peck sentados en estas mesas. Más allá del obelisco, en el otro lado, se encuentra la Iglesia de Santa María del Popolo: dos de las más increíbles obras de Caravaggio están aquí. Ahora me tengo que ir de regreso al hotel, pero siga disfrutando el espectaculo de Roma.

Natalino Gisonna

MONUMENTOS Y ARQUEOLOGÍA

El Coliseo
    

El anfiteatro Flavio inaugurado en el año 80 d. C. por el emperador Tito con el nombre de Amphitheatrum Caesareum, cambió su nombre por Coliseo en el s. XI. Debe este nombre a la gigantesca estatua de bronce de Nerón, situada junto al anfiteatro e inspirada en el Coloso de Rodas, obra de Cares de Lindos en el siglo III a. C.
Tiene una altura de 52 metros. Se articulaba, sobre un área de aproximadamente 19 000 m2, en cuatro órdenes o planos de 80 arcadas cada uno y tenía un aforo de cerca de 70 000 plazas. La distribución de los asientos se desarrollaba en los cinco sectores en los que se dividía la cávea y se asignaban a las diferentes clases sociales, cuyo grado disminuía al aumentar la altura, desde el maenianum primum al maenianum summum in ligneis - el sector más alto, destinado a la plebe. En el centro del eje mayor se encontraba el pulvinar, el palco del emperador. El acceso del emperador era garantizado a través de un pasillo subterráneo conocido como «paso de Cómodo». En el complejo sistema subterráneo se llevaban a cabo actividades relacionadas con espectáculos y se encontraban los montacargas que servían para levantar hasta la arena los animales y los equipos necesarios.
En la que fue la arena más grandiosa arena del mundo antiguo, se celebraban combates entre gladiadores (munera), espectáculos de caza (venationes) e incluso se llevaban a cabo ejecuciones capitales. Tuvieron lugar incendios y terremotos que devastaron gravemente el colosal edificio, por lo que los emperadores que gobernaron en los siglos II-IV tuvieron que realizar numerosas obras de restauración, como lo atestiguan la tradición literaria y los testimonios epigráficos.

Galería Borghese
   
El núcleo más importante de esculturas y pinturas de la Galería Borghese se remonta a la colección del cardenal Scipione (1579-1633), hijo de Ortensia Borghese, hermana del Papa Paolo V, y de Francesco Caffarelli, aunque los acontecimientos que tuvieron lugar durante los tres siglos siguientes, entre pérdidas y adquisiciones, han dejado su marca.
 
El cardinal Scipione prestaba atención a todas las expresiones del arte antiguo, al renacimiento y a las artes contemporáneas, que tenían como objetivo evocar una nueva edad de oro. No estaba particularmente interesado en el arte medieval, pero buscaba con pasión esculturas antiguas. La ambición del cardenal favoreció la creación de nuevas esculturas y, especialmente, de grupos de mármol que se compararon con las obras antiguas.
 
El retrato de Paolina Bonaparte Borghese, realizado por Canova entre 1805 y 1808, se encuentra en la Villa desde 1838. En 1807, Camillo Borghese vendió a Napoleón 154 estatuas, 160 bustos, 170 bajorrelieves, 30 columnas y varios jarrones que constituyen la colección Borghese en el Louvre. Pero ya en la tercera década del siglo XIX, las graves carencias se colmaron con nuevos materiales procedentes de recientes excavaciones arqueológicas y con las obras recuperadas de las bodegas y otras residencias de Borghese.

El Panteón
   
Se encuentra en la Piazza della Rotonda, junto a la Piazza Minerva. El Panteón fue llamado de esta forma porque era un templo dedicado a todos los dioses. Fue restaurado por Domiciano y se ha conservado casi intacto con el aspecto de la reconstrucción realizada por Adriano en 130 d. C. En 609, el templo fue donadopor el emperador Focas al Papa Bonifacio IV y fue transformado en una iglesia, lo que facilitó su óptima conservación hasta nuestros días.
Todo lo que se puede ver en la actualidad se remonta a la época romana, incluso la alta cúpula 43,4 metros y la enorme puerta de bronce. El pórtico está decorado con preciosos mármoles polícromos. Su fachada cuenta con 16 columnas monolíticas de granito de 14 metros de altura. El interior presenta una planta circular que se caracteriza por la majestuosidad de la cúpula de casetones. La única abertura se ubica en el centro de la cúpula y crea un efecto luminoso que realza la grandeza y la armonía del monumento. En las capillas interiores, además de numerosas obras de arte, se encuentran las tumbas de nobles italianos, como Baldassarre Peruzzi y Taddeo Zuccari y, sobre todo, el sepulcro de Rafael.

Casa de Augusto

Triunfos romanos

 
Se exponen relieves, bronces, monedas, esculturas y pinturas para comprender lo que significa el «triunfo romano», visualizando el concepto y explicando cómo se desarrollaban las ceremonias de las festividades.

Existen dos secciones: la primera está relacionada con la evolución del Triunfo desde la época etrusca a la helenística; la segunda incluye imágenes de ilustres vencedores y vencidos (entre los que figuran Emilio Paulo, César, Pompeyo y Octavio), además de reproducir escenas de batalla.

Visita a la Casa de Augusto en el Foro Romano
 
Recientemente inaugurada tras 20 años de restauración, la Casa de Octavio Augusto en el Foro Romano, donde vivió antes de convertirse en emperador, ha sido abierta al público finalmente.
 
Algunas decoraciones de las paredes y las bóvedas se encuentran intactas, mientras que otras se han vuelto a componer a partir de fragmentos con los colores rojo, azul y ocre típicos de los ambientes imperiales. Se pueden realizar visitas de grupos pequeños (5 personas como máximo) para evitar daños a los frescos delicados.

 

El Vaticano

La Ciudad del Vaticano

Visitar la Basílica de San Pedro


Cada día, unas 30.000 personas visitan la Basílica de San Pedro del Vaticano. La iglesia más importante y más grande del mundo católico, la de las ceremonias celebradas por el Papa, tiene un valor artístico, histórico y religioso de altísimo nivel.
Ordenada por el Papa Julio II, su construcción comenzó el 18 de abril de 1506 y terminó en 1667 en el lugar en el que se encontraba otra iglesia de antiquísimo origen, donde, según la tradición, fue sepultado san Pedro.
En el interior de la Basílica de San Pedro de Roma, se pueden visitar las tumbas de los Papas, o Sagradas Grutas Vaticanas, el Museo Histórico-Artístico (Tesoro de san Pedro) y la celebérrima Cúpula de san Pedro, a la que se puede subir también en ascensor.

La Tumba de san Pedro y la Necrópolis se encuentran bajo la Basílica de san Pedro y es necesario presentar una solicitud a la Fábrica de san Pedro para visitarlas, normalmente con mucha antelación.

Las obras de los museos vaticanos

En los Museos Vaticanos, se pueden contemplar tesoros artísticos de increíble valor. El más célebre es ciertamente la Capilla Sixtina, pero aquí se encuentran también el Museo Gregoriano Egipcio, el Gregoriano Etrusco, la Pinacoteca con obras de Giotto y Bondone y las Habitaciones de Rafael, en las que se pueden contemplar obras célebres del maestro, como La escuela de Atenas y La disputa del SS. Sacramento.
Para visitar los museos vaticanos, es posible adquirir las entradas online en la página oficial del Vaticano.

Los Jardines Vaticanos
 
Los Jardines Vaticanos nacieron como lugar de reposo y meditación del Pontífice y presentan elementos arquitectónicos de gran importancia artística e institucional para la Ciudad del Vaticano. Ocupan gran parte del Estado Pontificio y albergan bancos, diarios y palacios apostólicos. Es necesario reservar para acceder a los Jardines y contemplar sus bellezas.

La biblioteca vaticana

Los locales de la Biblioteca Vaticana son accesibles solo para investigadores y por motivos académicos, y alberga una de las colecciones de textos antiguos y rarezas entre las más grandes e importantes del mundo.

Para más información detallada sobre horarios, entradas y visitas, visitar el sitio del Estado Vaticano.



Música, ópera, ballet en Roma

La temporada teatral y de ballet y música romana ofrece siempre carteles de gran interés.

Por nombrar solo algunos de los teatros romanos más importantes cerca de nuestro hotel: el Salone Margherita, en via Due Macelli 75, que ofrece espectáculos de variedades y avanspettacolo; el Teatro Eliseo, con espectáculos de teatro clásico y contemporáneo; así como el Sistina, con espectáculos musicales y televisivos.

En lo que se refiere a la ópera y ballets, el Teatro de la Ópera de Roma, en Piazza Beniamino Gigli, 7, ofrece temporadas de ópera, danza clásica y contemporánea de alcance internacional.

Cerca el hotel Splendide se encuentra también el Auditorium Parco della Musica, que, gracias a las dimensiones del hermosísimo establecimiento proyectado de Renzo Piano, presenta una gran variedad de oferta de espectáculo de teatro, música y danza.

Para mantenerse al día de la temporada teatral, de ópera y de ballet en Roma, se puede visitar la página dedicada a Roma del sitio Teatro.org

IGLESIAS Y BASÍLICAS

Basílica de San Pedro

La desaparición de la basílica constantiniana fue gradual. Desde la primera decisión de Nicolás V Parentucelli de ampliar y restaurar la antigua basílica en la segunda mitad del Quattrocento, encargando a Rossellino, hasta la conclusión del nuevo edificio con la inauguración de la fachada (1612), transcurrieron poco más de 150 años. Un período de tiempo bastante largo en apariencia pero comprensible si se piensa en la enorme mole de trabajo y en los constantes cambios de proyectos que hubo. Estudiar la génesis de la Basílica de San Pedro equivale a conocer la historia de la evolución del pensamiento y del arte en las distintas épocas históricas. A lo largo de los más de 150 años necesarios para las obras de la Basílica, los artistas más famosos de la época se alternaron en la dirección de la “Fábrica de San Pedro”: desde Rafael Sanzio, que hacia 1514 optó por transformar en una cruz latina la estructura de cruz griega del edificio proyectado por Bramante, hasta Antonio da Sangallo el Joven y a Miguel Ángel que, bajo el pontificado de Paulo III, decidió retomar el proyecto original de cruz griega, diseñó la cúpula y siguió los trabajos personalmente hasta su muerte, en 1564. En los treinta años sucesivos, primero fue nombrado el Vignola para dirigir la “Fábrica de San Pedro”, y luego los arquitectos Giacomo Della Porta y Domenico Fontana, a quien se debe el mérito de haber llevado a cabo, hacia 1588, el proyecto miguelangelesco de la cúpula.
La Basílica de San Pedro alcanzó su aspecto actual gracias a la intervención de Carlo Maderno, que retomó la estructura basilical de cruz latina, y definió el aspecto escenográfico de la fachada.
Los trabajos de la basílica terminaron en 1626 y consagrada solemnemente bajo el pontificado de Urbano VIII. Entre 1656 y 1667, por voluntad de Alejandro VII, Bernini proyectó y realizó el monumental pórtico de columnas de la Plaza de San Pedro, colocando en su centro el obelisco del siglo I a.C., situado originariamente, en el centro del circo de Calígula, lugar del martirio de san Pedro. En 1585, el obelisco fue trasladado por Domenico Fontana y colocado en el lugar actual, siguiendo órdenes del papa Sixto V.

Basílica de San Juan de Letrán

Basílica de San Juan de Letrán: Se considera como la Catedral de Italia y del mundo. Fue fundada por el Papa Melquíades y surgió sobre los restos del gran cuartel de los equites singulares, en un terreno propiedad de la familia Plauzi Laterani, donado al Papa por el emperador Constantino. La iglesia cuenta con 5 naves. En primer lugar, fue dedicada al Salvador, más tarde, a San Juan Bautista y Evangelista. Fue restaurada por San León Magno y Adriano I. Fue dañada por un terremoto en el año 896, reconstruida por Sergio III en 905 y decorada por Nicolás IV en 1288-1292. Fue reconstruida varias veces por los papas Urbano V, Gregorio XI e Inocencio X. Este último, con ocasión del Jubileo de 1650, encargó a Borromini su completa restauración. En la basílica se celebraron los concilios de los años 1123, 1139, 1179, 1215 y 1512.

Basílica de San Pablo
    
Basílica de San Pablo Extramuros: También llamada Basílica Ostiense, es la más grande de Roma después de la de San Pedro. Las dimensiones son las mismas que las de la Basílica Ulpia en el Foro de Trajano.
Después de Constantino, fue ampliada por Valentiniano y Teodosio y, a continuación, por su hijo Honorio. Se trata de una basílica con 5 naves, divididas por 80 columnas, la mayor iglesia cristiana después de la Basílica de San Pedro. Su construcción se remonta al siglo IV d. C., sobre el lugar donde fue enterrado San Pablo. La basílica cuenta con un campanario de 5 pisos, los tres primeros de planta cuadrada, el cuarto octogonal y el último en forma de templo circular con columnas corintias. Fue construido por Poletti para sustituir el anterior, de estilo románico-gótico, que fue dañado por el incendio. En el interior de la basílica, resulta el artesonado del techo, con ricos adornos de oro sobre fondo blanco, el ciborio de Arnolfo di Cambio, construido en 1285, espléndido ejemplo de arte gótico y apoyado sobre 4 elegantes columnas de pórfido con capiteles de mármol dorado, así como los mosaicos de Pietro Cavallini, contemporáneo de Giotto. Asimismo, cabe destacar el claustro comenzado a principios de 1200 por Vassalletto.

Basílica de San Clemente de Letrán
   

Basílica de San Clemente de Letrán: La iglesia está dedicada a Clemente, el tercer pontífice de la historia. Según la leyenda, después de su exilio a Crimea, fue lanzado al Mar Negro atado a un ancla. La basílica original, construida en el año 385, fue destruida por los normandos en 1084. Fue reconstruida en 1108 por Pascual II sobre las dos iglesias anteriores, que fueron redescubiertas en 1857. Fachada: la entrada está formada por un porche del siglo XII, que conduce a un cuadripórtico con columnas jónicas. La fachada de estilo barroco tardío es obra de Carlo Stefano Fontana; planta interna: forma basilical; naves: con tres ábsides; presbiterio: sobre la cripta se encuentra el tabernáculo, sostenido por cuatro preciosas columnas de mármol pavonazzetto; cuenca absidal: gran mosaico de la escuela romana del siglo XII; frescos: Giuseppe Chiari, Masolino da Panicale.

Basílica de Santa María la Mayor
   

Es la cuarta de las basílicas patriarcales de Roma después de la de San Pablo Extramuros, S. Pedro y S. Juan de Letrán. También se conoce como Liberiana, ya que fue encargada por el papa Liberio en el lugar en el que cayó nieve durante el verano, por lo que también fue llamada Santa María de las Nieves. Fue erigida por el papa Sixto III en 432, poco después del Concilio de Éfeso, que reivindicó el título de Madre de Dios a la Virgen. Nicolás IV reconstruyó el ábside y Clemente X la fachada principal. El campanario románico, de 1377, con chapitel piramidal, es el más alto de Roma, con unos 75 metros. La basílica cuenta con 3 naves, divididas por columnas de mármol y granito, con capiteles jónicos. Posee un precioso suelo de estilo cosmatesco del siglo XII y un techo artesonado (atribuido a Giuliano da Sangallo) y dorado con el primer oro que se trajo a Italia de América. La basílica conserva memorias antiguas, como sus famosos mosaicos, así como modernas, como la decoración de la capilla Paulina o Borghese.
 

VILLAS Y JARDINES

Villa Borghese

Villa Borghese es el parque municipal más famoso de Roma. En su interior se encuentra la Galería que lleva el mismo nombre, donde se exponen algunas obras importantes, desde las esculturas de Antonio Canova a las pinturas de Michelangelo Merisi llamado Caravaggio. Un poco más al sur, frente a la Plaza de Siena, donde cada año en el mes de mayo, se lleva a cabo la competición hípica de Roma, se encuentra el museo dedicado a Pietro Canonica, escultor y compositor nacido en Moncalieri en 1869.
En el mismo lado, a unos veinte metros, se sitúa el Silvano Toti Globe Theatre, construido en 2003 e inspirado en el modelo de Londres.
 
A la entrada del parque de Via Porta Pinciana se pueden alquilar bicicletas, tándems, bicicletas de montaña, mientras que a orillas del lago se pueden alquilar pequeñas barcas. A la altura del Galoppatoio, es posible subirse al globo aerostático, desde el que se puede disfrutar de un maravilloso panorama del casco antiguo.

En cambio, el Pincio, la parte adyacente a la Piazza del Popolo, es bastante famoso por su vista panorámica del Vaticano y Monte Mario. El itinerario va desde Piazzale Flaminio hasta la entrada principal del parque. En la cercana Piazza del Popolo la Iglesia de Santa María alberga un inestimable patrimonio artístico, desde Caravaggio hasta Pinturicchio. Se continúa desde Piazzale Flaminio, tomando el tranvía 225, que lleva al Museo Etrusco y la Galería Nacional de Arte Moderno.

Villa Medici
   
La villa, sede de la Academia Francesa, en Trinità dei Monti, fue comenzada en la segunda mitad del siglo XVI y adquirida en 1576 por el cardenal Fernando I de Médici. Los jardines que crecían a lo largo de los senderos bordeados de setos altos están decorados con estatuas, fuentes y sarcófagos.

Cuando en el siglo XVIII la villa era sede de la embajada de Florencia, durante las fiestas presentaban los espléndidos juegos de agua. Tras la extinción de los Médici, la villa pasa a ser propiedad de los gobernantes de Toscana y, más tarde, de Napoleón Bonaparte, que convierte el edificio en la sede de la Academia Francesa. Este edificio, abierto al público a partir de 1928, alberga exposiciones de arte.

Villa Doria Pamphili

La villa, que en 1971 se convirtió en el mayor parque público de la ciudad, es muy popular entre los amantes del footing y los dueños de perros. El núcleo más antiguo, en el número 183 de la Via Aurelia Antica, es el edificio llamado Villa Vecchia, que ya existía cuando Panfilo Pamphili la adquirió en 1630.

La villa nueva fue construida entre los años 1644 y 1652 por Algardi e Grimaldi,durante la época del papa Inocencio X Pamphili. A las salas de la villa, con una rica colección de frescos, se accedía desde la Via Aurelia 111. Estaban decoradas con una colección de estatuas, que hoy en día se encuentran en los Musei Capitolini. Los cambios, las ampliaciones de la villa y las nuevas construcciones continuaron hasta el siglo XIX. Tras los eventos bélicos que tuvieron lugar durante la República Romana de 1849, la villa fue incorporada a Villa Corsini y la entrada desde la Via di Porta San Pancrazio se convirtió en la entrada principal.

Villa de Este
   
Villa d'Este, La Villa de Este, obra maestra del jardín italiano, está incluida en la lista de UNESCO del Patrimonio de la Humanidad. Tiene una impresionante concentración de fuentes, nenúfares, grutas, juegos de agua y música. Constituye un gran modelo muy copiado para los jardines europeos del manierismo y del barroco.
Además, el jardín es muy apreciado en el extraordinario contexto paisajístico, artístico e histórico de Tívoli, que presenta tanto las preciosas ruinas de antiguas villas como Villa Adriana, como un territorio repleto de barrancos, cuevas y cascadas, vestigios de una guerra milenaria entre la piedra y las aguas. Las impresionantes construcciones y la serie de terrazas sobre terrazas traen a la memoria los jardines colgantes de Babilonia, una de las maravillas del mundo antiguo, mientras que la aducción del agua, con un acueducto y un túnel subterráneo, nos evocan la vocación por la ingeniería que tenían los romanos.
El cardenal Ippolito II de Este, tras la decepción causada por las fracasadas elecciones papales, hace revivir en la villa el esplendor de las cortes de Ferrara, Roma y Fontainebleau y hace renacer la magnificencia de Villa Adriana. Gobernador de Tívoli desde 1550, llevó a cabo inmediatamente la idea de crear un jardín colgante al estilo de la «Valle gaudente», pero solo después de 1560 se esclareció el programa arquitectónico e iconológico de la villa, diseñado por el pintor-arquitecto-arqueólogo Pirro Ligorio y realizado por el arquitecto de la corte Alberto Galvani.
Las salas del palacio fueron decoradas bajo la dirección de representantes del manierismo tardío romano: Livio Agresti, Federico Zuccari, Durante Alberti, Girolamo Muziano, Cesare Nebbia y Antonio Tempesta. Las obras estaban prácticamente terminadas a la muerte del cardenal (1572).
A partir de 1605, el cardenal Alessandro d'Este puso en marcha un nuevo programa de medidas para la restauración y reparación de los daños a la vegetación y los sistemas hidráulicos, así como para crear una serie de innovaciones para la disposición del jardín y la decoración de las fuentes.
Otros trabajos en los que participó el propio Gianlorenzo Bernini se llevaron a cabo entre los años 1660 - 70.

Villa Adriana
   

La Villa Adriana de Tívoli fue construida a partir de 117 a. C. por el emperador Adriano como su residencia imperial fuera de Roma. Es la más importante e imponente villa que se ha conservado de la antigüedad romana, tan vasta como Pompeya e incluso más (por lo menos 80 hectáreas).
Incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1999, la Villa Adriana comparte con muchos otros lugares arqueológicos famosos la paradoja de ser conocida y excavada durante más de quinientos años, sin dejar de ser en gran parte desconocida en su esencia.
Villa Adriana gozó de esplendor hasta la antigüedad tardía, después fue saqueada por Totila y se encontró con muchos siglos de olvido, durante los cuales se convirtió en «Tívoli Viejo», una cantera de ladrillos y mármol para la cercana ciudad de Tívoli, importante sede episcopal. A finales del siglo XV, Biondo Flavio la identificó de nuevo como la villa del emperador Adriano de la que hablaba la Historia Augusta. Al mismo tiempo, el Papa Alejandro VI Borgia promovió las primeras excavaciones en el Odeón, durante las que fueron descubiertas las estatuas de Musas, que se encuentran actualmente en el Museo del Prado de Madrid. Su fama fue consagrada por el Papa Pío II, que la visitó y describió en sus Comentarios.
A partir del siglo XVI, la Villa Adriana se convirtió en el objeto de numerosas excavaciones, todas destinadas al descubrimiento de tesoros (principalmente esculturas y mosaicos), el sueño de los grandes coleccionistas de antigüedades, en primer lugar, de Papas y Cardenales y, a continuación, de nobles romanos y europeos, sobre todo de ingleses.


GALERÍAS Y MUSEOS

 Museos Vaticanos
   

El núcleo más importante de los Museos Vaticanos fue la colección de estatuas formada por Julio II y expuesta en el llamado «Patio de las Estatuas», en la actualidad, el en su forma de colecciones artísticas distribuidas en edificios accesibles al público, los Museos y Galerías Pontificias se originaron gracias a Clemente XIV y Pío VI. Por esta razón, en un principio tomó el nombre de Museo Pío-Clementino. Pío VII realizó una notable ampliación añadiendo el Museo Chiaramonti, el Ala Nueva y la Galería Lapidaria.
Gregorio XVI fundó el Museo Etrusco (1837) con las reliquias halladas en las excavaciones de la Etruria meridional desde 1828 en adelante, el Museo Egipcio (1839), con los monumentos egipcios procedentes de exploraciones realizadas en Egipto y con los que se encontraban dispersos en los museos de arte clásico, en el Museo Capitolino y en el Museo Profano Lateranense (1844), con las estatuas, bajorrelieves y mosaicos de época romana que no cabían en los Palacios Vaticanos. En 1854, Pío IX añadió al Museo Profano Lateranense el Museo Cristiano, que incluye esculturas, sobre todo sarcófagos e inscripciones cristianas antiguas y, más tarde (1856-1869), dos salas con los monumentos hallados en las excavaciones de Ostia llevadas a cabo en S. Herculano y S. Aurea; luego, en 1866, por el Príncipe A. Torlonia, en Oporto. Bajo el pontificado de San Pío X, en 1910, se añadió una sección que contenía 137 inscripciones de antiguos cementerios judíos de Roma, en su mayoría triadas del cementerio de la Via Portuense, que fueron donadas por los dueños de las tierras, los marqueses de Pellegrini-Quarantotti. Estas dos colecciones fueron transferidas, por voluntad de Juan XXIII, desde el Palacio Lateranense a un nuevo edificio construido expresamente en el Vaticano. En 1970, estas colecciones fueron abiertas otra vez al público, con el nombre de Museo Gregoriano Profano y Museo Pío Cristiano.

Galería Borghese

   
El núcleo más importante de esculturas y pinturas de la Galería Borghese se remonta a la colección del cardenal Scipione (1579-1633), hijo de Ortensia Borghese, hermana del Papa Paolo V, y de Francesco Caffarelli, aunque los acontecimientos que tuvieron lugar durante los tres siglos siguientes, entre pérdidas y adquisiciones, han dejado su marca.
 
El cardinal Scipione prestaba atención a todas las expresiones del arte antiguo, al renacimiento y a las artes contemporáneas, que tenían como objetivo evocar una nueva edad de oro. No estaba particularmente interesado en el arte medieval, pero buscaba con pasión esculturas antiguas. La ambición del cardenal favoreció la creación de nuevas esculturas y, especialmente, de grupos de mármol que se compararon con las obras antiguas.
 
El retrato de Paolina Bonaparte Borghese, realizado por Canova entre 1805 y 1808, se encuentra en la Villa desde 1838. En 1807, Camillo Borghese vendió a Napoleón 154 estatuas, 160 bustos, 170 bajorrelieves, 30 columnas y varios jarrones que constituyen la colección Borghese en el Louvre. Pero ya en la tercera década del siglo XIX, las graves carencias se colmaron con nuevos materiales procedentes de recientes excavaciones arqueológicas y con las obras recuperadas de las bodegas y otras residencias de Borghese.

La colección de pinturas del cardenal nepote era notable. En 1613, fue descrita poéticamente por Scipione Francucci. En 1607, el Papa regaló a Scipione 107 pinturas que fueron confiscadas al pintor Giuseppe Cesari, llamado el Caballero de Arpino. Al año siguiente, se retiró de forma clandestina la Capilla Baglioni en la iglesia de San Francisco de Perugia y se transportó a Roma la Deposición de Rafael, otorgada al cardenal Scipione a través de un motu proprio papal.
 
En 1682, a la colección Borghese se añadió parte de la herencia de Olimpia Aldobrandini, que incluía obras de la colección del cardenal Salviati y Lucrecia d'Este. En 1827, Camillo Borghese compró en París la importante Danae de Correggio.

El Vittoriano
   
También conocido comoVittoriano se encuentra en la Piazza Veneziaa. Fue construido en piedra caliza blanca en 1885 e inaugurado en 1911, pero la realización efectiva tardó casi veinte años. Símbolo de la unidad de Italia desde 1921, también se considera el altar de la Patria. Dos centinelas de honor vigilan continuamente la tumba del «Soldado Desconocido», que contiene los restos de un soldado desconocido fallecido en la Primera Guerra Mundial.
 
Una enorme escalinata, flanqueada por dos leones alados y dos Victorias bronceadas, lleva hasta el altar de la Patria. El altar presenta altorrelieves de Angelo Zanelli y la estatua de Roma en su centro. En el frente del monumento está la gigantesca estatua ecuestre de Vittorio Emanuele II, realizada en bronce por Enrico Chiaradia. A sus espaldas, el monumento se completa con un grandioso pórtico con columnas de 15 metros y las dos colosales Victorias aladas de bronce, realizadas por Carlo Fontana y Paolo Bartolini.

Palacio Altemps

En 1568, el cardenal Marco Sittico Altemps les ofreció a los Soderini el importe de 19 000 escudos, para convertirse en el propietario del palacio. Al año siguiente, ya se estaban llevando a cabo las primeras obras para su limpieza y reparación, que se prolongarían a lo largo de tres décadas. Se efectuaron decoraciones pictóricas y acabados y se añadieron y ampliaron las habitaciones. Artistas como Lattanzio Bonastri, Martino Longhi, Pandolfo del Grande, Giacomo della Porta se alternaron durante la realización de las obras.

Por su parte, el arquitecto Francesco da Volterra verificó la realización de los elementos internos, tales como marcos, puertas, barandillas, paredes, suelos, principalmente en las habitaciones donde los techos eran de madera. En 1695, se cierra esta fase de transformaciones significativas iniciadas por Marco Sittico Altemps. En los años siguientes, se llevaron a cabo otras obras, aunque más escuetas, como la de 1603, para la ampliación y decoración de la capilla, el arreglo de los techos y la construcción del cenador.
La propiedad fue adquirida por la Santa Sede en 1887. Albergó el Colegio Seminario Pontificio Español, el cual realizó importantes obras en su interior. El Palacio Altemps se encontraba en estado muy crítico. Fue comprado en 1982 por el Estado, que lo sometió a una rigurosa restauración antes de la apertura del museo como una de las sedes temáticas del Museo Nacional Romano, albergando la sede del departamento de historia del coleccionismo.

Villa Farnesina
   
La Villa Farnesina se encuentra enfrente del Palacio Corsini, en la Via della Lungara. Fue construida entre 1506 y 1510 por encargo del banquero sienés Agostino Chigi. A su muerte pasó por un período de decadencia durante el cual fue privada de las obras de arte que conservaba. En 1577, la villa fue adquirida por el cardenal Alessandro Farnese, de donde deriva su nombre.
La villa se compone de un bloque central con logia de cinco arcos y dos alas laterales. El diseño simple del edificio se armoniza perfectamente con los jardines circundantes. El atrio del siglo XIX lleva directamente a la Logia de Psique, bellamente decorada con frescos en 1517 por alumnos de Rafael.
 
Desde la logia se puede acceder directamente a la sala de Galatea, cuyo techo fue decorado por Peruzzi en 1511. El fresco más importante de la sala es la famosa obra de Rafael "Galatea". En la planta superior de la villa se encuentra el magnífico Salón de las Perspectivas, decorado con frescos de Peruzzi y su taller en 1518. Allí se encuentra el Gabinete de los Sellos, donde se exponen raras colecciones de sellos y grabados. Se fundó en 1895 para conservar los grabados y dibujos de los Corsini.